Los cuentos que germinan en la pureza del corazón tienen el asombroso don de llevarnos de la mano en sus fulgurantes vuelos alquímicos que reverdecen el alma, al dejar en nuestro interior la desbordante alegría cristalina que libera la existencia cuando agita su varita para que, a través de las letras, se despliegue la magia.
Hoy conoceremos una historia que nos anima a florecer, avivando el increíble potencial lumínico de nuestra esencia sagrada. De este modo honraremos lo que nuestros espíritus visionaron para esta era dorada, que comenzó a manifestarse, donde prometimos que seríamos capaces de abrir el corazón y recordar que vinimos a ayudar a despertar, sumando gotas de consciencia para que broten las semillas de una nueva humanidad.
¿Estás listo para sentir el amor que inspiran estas cálidas palabras?
Cuentan que hace mucho, pero mucho tiempo, en una estrella situada lejos de la Vía Láctea, la atención de un niño fue cautivada por la amorosa presencia de un anciano de largos cabellos blancos y túnica resplandeciente, que sin mover sus manos creaba en el aire bellísimos mandalas, con finos granos de arena,
que emitían una luz muy especial.
que emitían una luz muy especial.